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Fisiología del eje hipotálamo-hipófisis-ovario en la regulación del ciclo menstrual de mujeres en etapa perimenopáusica
Physiology of the hypothalamic-pituitary-ovarian axis in the regulation of the menstrual cycle in perimenopausal women
Filiación:
1. Escuela profesional de Medicina Humana, Universidad Nacional del Santa, Nuevo Chimbote, Perú.
a. Estudiante de medicina
b. Profesor.
Correspondencia: Lenin Amaya L., olopeza@uns.edu.pe
ID ORCID de los autores
Silva Carranza Ariana Valeria htttp://orcid.org/0009-0005-5691-7883 Soto Aguilar Nayely Xiomara htttp://orcid.org/0009-0009-4844-5846 Teodoro Maza Jheremy Jherly htttp://orcid.org/0009-0006-8854-9429 Torrealva Lázaro Brisayda Mabet htttp://orcid.org/0009-0006-4800-6104 Oscar Lenin López Amaya htttp://orcid.org/0000-0002-4200-5120
Declaración de autoría: Los autores declaran que participaron en conceptualización, Metodología, Software, Investigación, Curación de datos, Redacción-Borrador Original, Redacción-Revisión y edición.
Declaración de conflicto de interés: Los autores declaran no tener conflictos de interés financieros, personales o institucionales que puedan influir en los resultados o interpretación del estudio.
Financiamiento: El presente estudio fue financiado con recursos propios del autor y no contó con financiamiento externo de instituciones públicas o privadas.
Recibido: 05-12-2025.
Aceptado: 15-02-2026.
Publicado: 31-03-2026.
DOI: https://doi.org/10.57188/ricsa.2026.006
Se describe la fisiologí´a del eje hipota´lamo-hipo´fisis-ovario (HHO), su regulacio´n neuroendocrina y su papel en la variabilidad del ciclo menstrual durante la perimenopausia. Se realizo´ una revisio´n narrativa centrada en la secrecio´n pulsa´til de GnRH, la respuesta hipofisaria de FSH y LH, la esteroidoge´nesis ova´rica y los cambios asociados al envejecimiento ova´rico. La perimenopausia se caracteriza por una alteracio´n progresiva de la retroalimentacio´n negativa, con disminucio´n de inhibina B y hormona antimülleriana, fluctuaciones de estradiol y elevacio´n irregular de FSH, lo que favorece ciclos anovulatorios e irregularidad menstrual. Asimismo, la variabilidad hormonal impacta el sistema nervioso central, modulando neurotransmisores, termorregulacio´n y metabolismo cerebral. Comprender estos mecanismos permite explicar los sí´ntomas neuroendocrinos y orientar estrategias clí´nicas basadas en educacio´n hormonal, manejo individualizado y vigilancia metabo´lica.
Palabras clave: Perimenopausia; eje hipota´lamo-hipo´fisis-ovario; gonadotropinas; estradiol; fisiologí´a reproductiva. (Fuente: DeCS-BIREME)
This review describes the physiology of the hypothalamic–pituitary–ovarian (HPO) axis, its neuroendocrine regulation, and its role in menstrual cycle variability during the perimenopausal transition. A narrative review was conducted focusing on pulsatile GnRH secretion, pituitary responses of FSH and LH, ovarian steroidogenesis, and age-related ovarian changes. Perimenopause is characterized by progressive disruption of negative feedback mechanisms, with decreased inhibin B and anti-Müllerian hormone levels, marked estradiol fluctuations, and irregular elevations of FSH, leading to anovulatory cycles and menstrual irregularity. Hormonal variability also affects the central nervous system, modulating neurotransmitters, thermoregulation, and cerebral metabolism. Understanding these mechanisms helps explain neuroendocrine symptoms and supports clinical strategies based on hormonal education, individualized management, and metabolic monitoring.
Keywords: Type 2 Diabetes Mellitus (DM II); Obesity; HCV; HBV; HIV; Hepatic Steatosis; Gender. (Source: DeCS-BIREME)
La fisiología reproductiva femenina está determinada por la acción coordinada del eje hipotálamo-hipófisis-ovario (HHO), el cual regula de manera precisa la maduración folicular, la ovulación y la preparación endometrial para una eventual gestación. Este eje integra señales neuroendocrinas y moleculares, sustentadas en la liberación pulsátil de GnRH, la secreción de LH y FSH, y la síntesis de esteroides ováricos como el estradiol y la progesterona, lo que asegura la continuidad del ciclo menstrual en la mujer sana (1).
La perimenopausia constituye una etapa de transición dentro de la vida reproductiva, caracterizada por la progresiva variabilidad de los ciclos menstruales. Este periodo abarca desde el inicio de la irregularidad menstrual hasta un año después de la última menstruación (FMP) y suele dividirse en dos fases: una temprana, con ciclos relativamente regulares, y una tardía, marcada por períodos prolongados de amenorrea hasta llegar al FMP (2). Su duración es variable, oscilando entre 1 y 5 años, y culmina en la menopausia, definida tras 12 meses de ausencia menstrual (3).
Durante la perimenopausia, los cambios hormonales no siguen una trayectoria lineal. En lugar de un descenso constante, los niveles de estradiol y progesterona presentan fluctuaciones y picos, mientras que la secreción de cortisol refleja
la interacción del eje HHO con el eje hipotálamo- hipófisis-adrenal (4). Estas variaciones endocrinas se acompañan de un incremento progresivo de las gonadotropinas, en especial de la FSH, considerada un marcador clave de la transición reproductiva. La LH y la FSH no solo actúan en el ovario, sino también en tejidos extragonadales como hueso, hígado, vasos sanguíneos y cerebro, lo que amplía su impacto en la fisiología femenina más allá de la fertilidad (5).
En este contexto, la regulación del ciclo menstrual en la mujer perimenopáusica no puede entenderse como una simple pérdida de hormonas sexuales, sino como un proceso complejo de retroalimentaciones dinámicas. La evidencia longitudinal demuestra que la perimenopausia implica una sucesión de oscilaciones hormonales que reflejan la disminución gradual de la reserva ovárica y la adaptación del eje HHO (6).
El estudio fisiológico de esta etapa en mujeres sanas ofrece una perspectiva única para comprender los mecanismos que sostienen la homeostasis reproductiva, integrando la neurofisiología, la endocrinología y los procesos moleculares que caracterizan la transición hacia el fin de la vida fértil. Además, su análisis reviste gran importancia clínica y científica, ya que permite entender mejor la base fisiológica en los cambios de la transición reproductiva y comprender estos mecanismos permite avanzar en el manejo integral de la salud femenina durante esta etapa de transición.
El presente artículo tiene como objetivo fundamentar la fisiología del eje hipotálamo- hipófisis-ovario en la regulación del ciclo menstrual de mujeres en etapa perimenopáusica, integrando los niveles neuroendocrinos, celular y molecular, con el fin de comprender los mecanismos de control reproductivo durante esta etapa de transición.
El estudio de la fisiologí´a del eje HHO durante la perimenopausia resulta esencial para comprender los mecanismos que regulan el ciclo menstrual en mujeres sanas en una etapa de transicio´n reproductiva (2,3,6). Lejos de reducirse a una simple “pe´rdida hormonal”, este proceso refleja la capacidad de adaptacio´n neuroendocrina del organismo femenino, en el que los pulsos de GnRH, la secrecio´n de FSH y LH y la produccio´n de estro´genos y progesterona experimentan fluctuaciones significativas que impactan tanto en la dina´mica del ciclo menstrual como en la interaccio´n con otros ejes hormonales, como el hipota´lamo-hipo´fisis-adrenal (1,4).
Desde una perspectiva acade´mica y cientí´fica, esta revisio´n bibliogra´fica aporta una visio´n integral de los cambios fisiolo´gicos de la perimenopausia, integrando niveles celulares, moleculares y neuroendocrinos (1, 5). Ello contribuye a fortalecer la formacio´n me´dica, diferenciar procesos fisiolo´gicos normales de alteraciones clí´nicas y generar un marco de referencia actualizado que sustente una pra´ctica profesional ma´s precisa y fundamentada.
En el plano social y cultural, este estudio es igualmente relevante, ya que la perimenopausia suele estar rodeada de tabu´es y prejuicios que la asocian con deterioro o pe´rdida de feminidad (7). Reconocerla como un proceso fisiolo´gico de transicio´n, y no como un trastorno, permite resignificar esta etapa de la vida femenina, promover una educacio´n sanitaria adecuada y mejorar la calidad de vida de las mujeres mediante un enfoque preventivo, empa´tico e integral.
En conjunto, la comprensio´n y divulgacio´n de los procesos fisiolo´gicos de la perimenopausia no solo fundamenta la importancia biome´dica de este eje,
sino que tambie´n ofrece herramientas para una atencio´n clí´nica y social ma´s justa, respetuosa y humanizada (2,6).
La regulacio´n del ciclo menstrual depende del eje HHO, que coordina la secrecio´n pulsa´til de GnRH y la liberacio´n de FSH y LH, responsables del crecimiento folicular y la produccio´n de estradiol y progesterona (1). Con la edad disminuye la reserva folicular y se altera la sensibilidad del eje, generando fallas en la retroalimentacio´n hormonal y cambios propios de la perimenopausia (8).
El envejecimiento ova´rico es variable entre mujeres y esta´ influido por factores gene´ticos, metabo´licos y ambientales (3). A nivel celular, el estre´s oxidativo y el deterioro mitocondrial reducen la produccio´n hormonal y modifican la dina´mica del ciclo menstrual (8,4), explicando la diversidad en la aparicio´n de sí´ntomas vasomotores y emocionales.
Durante la perimenopausia son frecuentes los ciclos anovulatorios y las variaciones en su duracio´n. Ciclos mayores de 40 dí´as son un marcador clave de la transicio´n menopa´usica (8). El sistema STRAW+10 ayuda a clasificar con precisio´n estas etapas (9).
Las fluctuaciones de estradiol afectan neurotransmisores como serotonina, dopamina y GABA, influyendo en suen˜o, memoria, termorregulacio´n y estado de a´nimo (3). La disminucio´n estroge´nica aumenta el estre´s oxidativo y favorece sí´ntomas cognitivos y emocionales (3,6).
La secrecio´n hormonal se vuelve altamente variable debido al agotamiento folicular, lo que altera la estabilidad del eje HHO (6). Factores como IMC, tabaquismo, etnicidad y estilo de vida tambie´n modulan sí´ntomas metabo´licos, vasomotores y psicolo´gicos (10). Los sofocos se relacionan con cambios en el centro termorregulador mediado por neuronas KNDy.
Finalmente, la menopausia marca el cese de la funcio´n ova´rica, con caí´da de estradiol e inhibinas y aumento sostenido de FSH y LH por pe´rdida de retroalimentacio´n negativa (11), lo que explica sí´ntomas persistentes como sofocos, cambios genitourinarios y alteraciones o´seas.
El eje HHO constituye una unidad funcional integrada que depende de interacciones anato´micas y fisiolo´gicas precisas. El hipota´lamo, localizado en la base del cerebro, contiene neuronas especializadas que sintetizan la hormona liberadora de gonadotropinas (GnRH), un decape´ptido cuya liberacio´n pulsa´til determina el funcionamiento correcto del eje reproductor. Estas
neuronas se agrupan principalmente en los nu´cleos arcuato y preo´ptico, desde donde proyectan sus axones hacia la eminencia media. Dado que no existe una conexio´n nerviosa directa con la hipo´fisis anterior, la comunicacio´n se realiza a trave´s del sistema porta hipota´lamo-hipofisario, una red de capilares que transporta la GnRH hacia la adenohipo´fisis (1). La GnRH posee una vida media muy corta (2–4 minutos), por lo que su secrecio´n pulsátil es indispensable: la frecuencia y amplitud de estos pulsos determinan si la hipo´fisis producira´ preferentemente LH o FSH. Pulsos
rápidos estimulan la liberacio´n de LH, mientras que pulsos ma´s lentos favorecen la secrecio´n de FSH (1) (12).
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Figura 1. Eje hipota´lamo-hipo´fisis-ovario (1)
La accio´n de la GnRH sobre ce´lulas gonadotropas depende de un receptor acoplado a proteí´na G, activando segundos mensajeros como IP3, diacilglicerol y AMPc, promoviendo el ingreso y liberacio´n de calcio intracelular necesario para la exocitosis hormonal (12). El eje incluye mecanismos de retroalimentacio´n largos, cortos y ultracortos que modulan la secrecio´n hormonal, donde los esteroides ova´ricos desempen˜an un papel clave. La regulacio´n local se complementa con la inhibina, activina y folistatina, pe´ptidos derivados principalmente de las ce´lulas de la granulosa que modulan la FSH: la inhibina la suprime selectivamente, la activina la estimula, y la folistatina inhibe su accio´n unie´ndose a la activina (1).
En el ovario, la FSH y la LH actu´an sobre un sistema coordinado de dos ce´lulas. La LH estimula las ce´lulas de la teca para producir andro´genos, que luego las ce´lulas de la granulosa aromatizan a estro´genos bajo el estí´mulo de la FSH (1).
El ciclo folicular inicia varios meses antes de la ovulacio´n, cuando un grupo de folí´culos comienza a crecer de manera coordinada. Desde la vida fetal existe un nu´mero limitado de folí´culos que disminuye progresivamente desde los 6-7 millones iniciales hasta aproximadamente 300 000 en la pubertad, de los cuales solo unos 400-500 llegara´n a ovular. En los primeros dí´as del ciclo, la FSH rescata de la atresia a un grupo de folí´culos (reclutamiento), que luego avanzan hacia los
estadios preantral y antral (1). La seleccio´n del folí´culo dominante se logra gracias a un aumento local de estro´genos y a su accio´n dual: positivamente sobre el folí´culo en crecimiento e inhibiendo siste´micamente la FSH, provocando la atresia de los folí´culos no seleccionados (1).
A medida que el folí´culo preovulatorio crece, aumenta la produccio´n de estro´genos, alcanzando un pico sostenido que supera los 200 pg/mL durante aproximadamente 50 horas. Este nivel elevado genera un inusual efecto positivo sobre el hipota´lamo y la hipo´fisis, desencadenando el pico de LH, evento esencial para la ovulacio´n (1). La ovulacio´n se produce cuando el folí´culo rompe su pared tras una serie de procesos inflamatorios, enzima´ticos y vasculares estimulados por la LH. Posterior a la ovulacio´n, las ce´lulas de la granulosa y la teca se luteinizan formando el cuerpo lu´teo, estructura endocrina transitoria encargada de la produccio´n de progesterona. Esta hormona prepara el endometrio para la implantacio´n y, si no ocurre embarazo, el cuerpo lu´teo degenera entre los dí´as 9 y 11 postovulatorios, disminuyen los niveles de progesterona, estradiol e inhibina A, y se libera nuevamente la FSH para iniciar un nuevo ciclo (1).
El ciclo menstrual refleja estos cambios ova´ricos a nivel del endometrio, que atraviesa una fase proliferativa bajo estí´mulo estroge´nico y una fase secretora dependiente de la progesterona (1). Las variaciones en la duracio´n del ciclo son frecuentes en la adolescencia y la perimenopausia, pero en la etapa reproductiva suele mantenerse entre 24 y 38 dí´as, con sangrado entre 4 y 8 dí´as (1). El funcionamiento integrado del eje hipota´lamo- hipo´fisis-ovario es fundamental para la funcio´n menstrual y reproductiva, y cualquier alteracio´n en la secrecio´n de GnRH, en la respuesta hipofisaria o en la funcio´n ova´rica puede originar mu´ltiples patologí´as endocrinas y ginecolo´gicas (12).
El envejecimiento ova´rico es un proceso fisiolo´gico progresivo que acompan˜a a la mujer desde la vida fetal hasta el final de su vida reproductiva. Este feno´meno se caracteriza por una disminucio´n cuantitativa y cualitativa de los folí´culos ova´ricos, que constituyen la unidad funcional y estructural del ovario.
Desde la etapa intrauterina se forman entre seis y siete millones de folí´culos primordiales, pero al momento del nacimiento esta cifra se reduce a aproximadamente uno a dos millones por un proceso continuo de atresia. Para la pubertad sobreviven alrededor de 300 000 folí´culos, de los cuales solo entre 400 y 500 llegara´n a completar la ovulacio´n durante la vida reproductiva. Esta pe´rdida constante se acelera significativamente a partir de los 35–38 an˜os, cuando la reserva folicular desciende a niveles crí´ticos que marcan el inicio de las etapas finales del envejecimiento ova´rico (4).
La disminucio´n de la reserva folicular no implica u´nicamente una reduccio´n en el nu´mero de folí´culos disponibles, sino tambie´n un deterioro progresivo de la calidad ovocitaria. Los ovocitos envejecidos presentan alteraciones estructurales del huso meio´tico, fallos en la segregacio´n cromoso´mica y un incremento notable de aneuploidí´as. Este deterioro se relaciona con el dan˜o acumulado en el ADN nuclear y mitocondrial, lo que afecta directamente la viabilidad del embrio´n y reduce las tasas de implantacio´n. Así´, el envejecimiento ovocitaria constituye una de las causas principales de la disminucio´n de la fertilidad y del aumento del riesgo reproductivo en mujeres mayores de 35 an˜os (8).
En te´rminos celulares, el envejecimiento ova´rico esta´ condicionado por un incremento del estre´s oxidativo en el microambiente folicular. Los radicales libres, junto con la disminucio´n de los sistemas antioxidantes endo´genos, generan un dan˜o acumulativo en las membranas, proteí´nas y material gene´tico del ovocito. Este desequilibrio oxidativo promueve la atresia folicular y compromete la competencia del ovocito para completar adecuadamente la meiosis. Paralelamente, se ha demostrado que la disfuncio´n mitocondrial es un elemento central en el envejecimiento ova´rico. Las mitocondrias, responsables de la produccio´n de ATP necesario para la maduracio´n del ovocito, exhiben mutaciones progresivas en su ADN y una disminucio´n en su capacidad bioenerge´tica con el
avance de la edad. Esto deteriora la dina´mica mitocondrial, reduce la distribucio´n adecuada de energí´a y limita la capacidad del ovocito para sostener la divisio´n meio´tica, favoreciendo errores cromoso´micos y fallos reproductivos (8).
Los cambios endocrinos que acompan˜an al envejecimiento ova´rico tambie´n son fundamentales. La disminucio´n de folí´culos en crecimiento reduce la produccio´n de inhibina B y estradiol, hormonas que normalmente ejercen retroalimentacio´n negativa sobre la FSH. Como resultado, la FSH aumenta progresivamente en los primeros dí´as del ciclo menstrual, lo que inicialmente estimula la maduracio´n folicular, pero con menor eficacia debido a la baja sensibilidad de los folí´culos envejecidos. La respuesta disminuida a la FSH y LH se traduce en ciclos anovulatorios, cuerpos lu´teos deficientes y menor produccio´n de progesterona. Estos cambios endocrinos explican la irregularidad menstrual caracterí´stica de la transicio´n hacia la menopausia y la disminucio´n de la capacidad reproductiva (4).
En las etapas finales del envejecimiento ova´rico, descritas como trayectorias funcionales divergentes, el ovario experimenta cambios anato´micos y funcionales ma´s dra´sticos. El estroma ova´rico adquiere mayor fibrosis, se reduce el volumen ova´rico y se observa una disminucio´n marcada del nu´mero de folí´culos antrales. La corteza ova´rica se adelgaza y el tejido intersticial pierde su organizacio´n estructural, lo que compromete au´n ma´s la funcio´n endocrina y gametoge´nica del o´rgano. Adema´s, se generan variaciones individuales en la velocidad del deterioro, lo cual explica por que´ mujeres de la misma edad pueden mostrar niveles distintos de reserva ova´rica y patrones menstruales diferentes. Estos trayectos divergentes esta´n influenciados por factores gene´ticos, metabo´licos y ambientales que modulan la vulnerabilidad del ovario al dan˜o oxidativo, la reparacio´n del ADN y la eficiencia mitocondrial (4).
Finalmente, la hormona antimülleriana (AMH) es uno de los marcadores ma´s confiables para evaluar la reserva folicular durante el envejecimiento. Dado que la AMH es secretada por folí´culos preantrales y antrales pequen˜os, su descenso progresivo refleja con precisio´n la disminucio´n de la cohorte folicular. La AMH cae an˜os antes de la aparicio´n de irregularidades menstruales, lo que la convierte en un indicador precoz del envejecimiento ova´rico y en una herramienta clí´nica de gran utilidad para estimar la capacidad reproductiva y el tiempo aproximado hacia la transicio´n menopa´usica (8).
En conjunto, el envejecimiento ova´rico constituye un proceso complejo, multifactorial y progresivo que involucra cambios anato´micos, endocrinos, celulares y moleculares. La reduccio´n acelerada de la reserva folicular, el deterioro ovocitario, la disfuncio´n mitocondrial, el aumento del estre´s oxidativo y la alteracio´n en las retroalimentaciones hormonales convergen para producir una disminucio´n gradual de la fertilidad y una transicio´n hacia ciclos irregulares que culminan finalmente en la menopausia.
El eje HHO durante la perimenopausia, muestra una reconfiguracio´n multifactorial: el nu´mero de folí´culos en reserva disminuye progresivamente, con declive de AMH e inhibina B que reduce la retroalimentacio´n inhibidora sobre FSH; como resultado hay una elevacio´n compensatoria de FSH y aumentos variables de LH que reflejan la pe´rdida de sensibilidad hipotala´mica a los estro´genos. Sin embargo, la perimenopausia no es una simple reduccio´n lineal de hormonas: el estradiol presenta fluctuaciones intensas e impredecibles — incluyendo picos altos intercalados con caí´das marcadas— mientras la progesterona tiende a disminuir de forma sostenida por mayor frecuencia de ciclos anovulatorios; estas alteraciones explican la amplia variabilidad de patrones menstruales y sí´ntomas entre mujeres. (3,9)
La desorganizacio´n del patro´n pulsa´til de GnRH en perimenopausia se explica por la pe´rdida de la retroalimentacio´n negativa efectiva: con menos folí´culos que producen inhibinas y estradiol sostenido, las neuronas KNDy y las ví´as hipotala´micas modifican su actividad (mayor frecuencia e irregularidad de pulsos), lo que conduce a respuestas hipofisarias ma´s erra´ticas y a una secrecio´n gonadotro´pica ma´s elevada y variable; a su vez, la alteracio´n del balance kisspeptina/NKB/dinorfina se relaciona tanto con los sofocos como con la alteracio´n del pulso GnRH. (7,11)
Adema´s de estas alteraciones neuroendocrinas, la esteroidoge´nesis cambia: a medida que la funcio´n folicular declina hay una reorientacio´n relativa de
las ví´as delta-4 y delta-5 y un mayor aporte suprarrenal de precursores (DHEAS, androstenediona) que modifica la mezcla de esteroides circulantes —en etapas tardí´as se observa mayor correlacio´n de LH con andro´genos y una asociacio´n negativa de FSH con estradiol—; esto contribuye a un fenotipo hormonal donde los andro´genos no caen tan ra´pidamente como los estro´genos y donde estrona (metabolito perife´rico) puede tener mayor relevancia. (4)
La variabilidad en la duracio´n y el patro´n del sangrado menstrual durante la perimenopausia es una consecuencia directa de lo anterior: los ciclos pueden acortarse (por rescate precoz de folí´culos) o alargarse (por anovulacio´n u oligo/amenorrea), y los cambios ma´s marcados en la longitud del ciclo tienden a aparecer en los an˜os ma´s pro´ximos a la u´ltima menstruacio´n, con un gran aumento de ciclos largos en el an˜o final antes de la FMP (u´ltima menstruacio´n) estas caracterí´sticas pueden usarse como marcadores clí´nicos de proximidad a la menopausia. (5)
A nivel ova´rico celular y molecular, el envejecimiento ova´rico que subyace a la perimenopausia implica reduccio´n de la reserva primordial y de los grupos de folí´culos en crecimiento, disminucio´n de la calidad ovocitaria (dan˜o mitocondrial y fragmentacio´n/lesio´n de ADNmt), aumento del estre´s oxidativo y remodelacio´n estromal (fibrosis e inflamacio´n local) que alteran la comunicacio´n ovocito- granulosa y la esteroidoge´nesis. Estos procesos explican por que´ la fertilidad declina antes que la produccio´n estroge´nica deje de ser clí´nicamente aparente y por que´ la AMH y el recuento de folí´culos antralesson marcadores u´tiles de reserva, mientras que FSH aumenta conforme la inhibina B cae. (9,10)
Tabla 1. Comparacio´n entre etapa reproductiva vs etapa perimenopa´usica
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Reserva folicular
(AMH/AFC)
AMH estable; AFC adecuado AMH ↓; AFC ↓; variabilidad marcada
Inhibina B Normal; inhibe FSH ↓ → FSH ↑ temprano Estradiol (E2) Picos predecibles Fluctuante, impredecible Progesterona Fase lútea regular ↓ por anovulación
FSH / LH Patrones normales FSH ↑, LH variable
GnRH Pulsos regulares Pulsos desorganizados Esteroidogénesis Vía delta-4 ↑ delta-5; andrógenos relativos ↑ Endometrio Proliferativo → secretor Desincronizado; sangrado irregular Síntomas Mínimos Sofocos, insomnio, labilidad
Mecanismos celulares DDR eficiente Estrés oxidativo ↑; DDR ↓
*Elaboracio´n propia. AMH: Hormona antimülleriana. AFC: Conteo de folí´culos antrales. FSH: Hormona folí´culo- estimulante. LH: Hormona luteinizante. DDR: Respuesta al dan˜o del ADN (DNA Damage Response). HPA: Eje hipota´lamo-hipo´fisis-adrenal.
Integrando niveles: neuroendocrino (GnRH/KNDy
→ FSH/LH), ova´rico (recuento folicular, calidad ovocitaria, AMH/inhibina) y molecular (estre´s oxidativo, reparacio´n ADN, incompetencia mitocondrial), la perimenopausia se explica como una transicio´n heteroge´nea en la que mujeres con trayectorias ra´pidas presentan caí´da abrupta de estradiol y subidas marcadas de FSH, mientras otras mantienen actividad hormonal relativamente conservada ma´s tiempo. (9,3)
La transicio´n perimenopa´usica genera una marcada inestabilidad del eje hipota´lamo hipo´fisis ovario (HHO), cuyo efecto principal es la caí´da progresiva e irregular del estradiol. Esta fluctuacio´n hormonal tiene profundas repercusiones neuroendocrinas debido a la estrecha relacio´n entre el estradiol y la funcio´n cerebral. La disminucio´n estroge´nica altera el acoplamiento entre los receptores estroge´nicos y los sistemas bioenerge´ticos neuronales, produciendo un estado de hipometabolismo cerebral que afecta memoria, procesamiento cognitivo y regulacio´n emocional, adema´s de aumentar la vulnerabilidad a futuros procesos neurodegenerativos (3).
Los cambios hormonales tambie´n modifican el equilibrio de neurotransmisores como serotonina, dopamina y noradrenalina. Las fluctuaciones del estradiol reducen la modulacio´n normal de estos sistemas monoamine´rgicos, lo que contribuye a sí´ntomas afectivos, irritabilidad, ansiedad y variaciones del estado de a´nimo. Adema´s, el estre´s oxidativo y la neuroinflamacio´n, feno´menos que se incrementan por la disminucio´n estroge´nica, exacerban la disfuncio´n en neurotransmisores y potencian la aparicio´n de depresio´n y trastornos del suen˜o (5).
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Figura 2. Alteracio´n del eje hipota´lamo–hipo´fisis– adrenal inducida por la deficiencia estroge´nica (5)
Un aspecto fundamental de la fisiopatologí´a neuroendocrina de la perimenopausia es la alteracio´n en los circuitos hipotala´micos responsables de la termorregulacio´n. La caí´da del estradiol incrementa la actividad de las neuronas KNDy (kisspeptina neuroquinina B dinorfina), lo que reduce la retroalimentacio´n negativa hacia el hipota´lamo. Este aumento en la sen˜alizacio´n de neuroquinina B desestabiliza el centro termorregulador y origina los sofocos, uno de los sí´ntomas ma´s caracterí´sticos del climaterio (11).
La reduccio´n estroge´nica tambie´n favorece un ambiente neuroinflamatorio. En la perimenopausia se observa activacio´n microglial, incremento de citoquinas proinflamatorias y deterioro de la funcio´n mitocondrial, factores que elevan el estre´s oxidativo en el sistema nervioso central. Este estado inflamatorio cro´nico no solo explica sí´ntomas como fatiga, alteraciones del suen˜o y disminucio´n cognitiva, sino que tambie´n incrementa el riesgo de dan˜o neurovascular y de enfermedades neurodegenerativas en etapas posteriores (5,12).
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Finalmente, la suma de hipometabolismo neuronal, neuroinflamacio´n, estre´s oxidativo, disfuncio´n en neurotransmisores y alteraciones hipotala´micas convierte a la perimenopausia en una “transicio´n neurolo´gica”, en la cual los cambios endocrinos se reflejan directamente en sí´ntomas emocionales, cognitivos, autono´micos y metabo´licos. La evidencia indica que esta etapa representa una ventana de vulnerabilidad cerebral que puede influir en la salud neurolo´gica a largo plazo (3,12).
La perimenopausia se define como la etapa de transicio´n alrededor de la menopausia en la que comienzan a observarse cambios progresivos en la regularidad de los ciclos menstruales, en el perfil hormonal y en la aparicio´n de sí´ntomas que impactan la calidad de vida. Abarca los an˜os previos a la u´ltima menstruacio´n y los primeros an˜os posteriores, constituyendo el inicio del climaterio y un periodo de “cambios fisiolo´gicos espectaculares” en el que se incrementan tambie´n riesgos cro´nicos como la osteoporosis (14). En la pra´ctica clí´nica se distingue una fase de perimenopausia temprana, en la que los ciclos au´n son relativamente frecuentes, pero empiezan a variar en duracio´n y cantidad, con ovulacio´n intermitente, y una perimenopausia tardí´a, caracterizada por intervalos prolongados de amenorrea, mayor irregularidad del sangrado y aumento de la intensidad de los sí´ntomas vasomotores y neuropsicolo´gicos (2,13,14).
El sistema STRAW+10 se ha incorporado en revisiones clí´nicas como StatPearls y en el trabajo de Santoro como marco para clasificar el envejecimiento reproductivo y describir la transicio´n menopa´usica (2,13). Estas revisiones resaltan que la perimenopausia engloba la transicio´n menopa´usica temprana y tardí´a, definida sobre todo por el patro´n de sangrado: primero por una mayor variabilidad en la longitud del ciclo y, ma´s adelante, por episodios de amenorrea prolongada (2,13). El esquema enfatiza que el criterio principal para la etapa es la clí´nica del sangrado menstrual, mientras que los marcadores hormonales se consideran complementarios ma´s que determinantes, de modo que el diagno´stico en la pra´ctica se basa en la historia menstrual y el contexto sintoma´tico ma´s que en un u´nico valor de laboratorio (2,13,14).
Desde el punto de vista del ciclo, uno de los cambios ma´s precoces es la alteracio´n de la duracio´n y regularidad de los ciclos menstruales. Al inicio puede observarse un ligero acortamiento de la fase folicular, con ciclos algo ma´s cortos; conforme progresa la transicio´n, los ciclos se vuelven irregulares, alternando periodos de ciclos relativamente normales con episodios de oligomenorrea o amenorrea, y en la perimenopausia tardí´a son tí´picos los intervalos
prolongados sin menstruacio´n seguidos de sangrados irregulares o abundantes, configurando un patro´n de sangrado ano´malo perimenopa´usico (2,13,14). Estos cambios reflejan la pe´rdida de coordinacio´n entre la reserva folicular y el eje hipota´lamo hipo´fisis ovario, con alternancia de ciclos ovulatorios, oligoovulatorios y francamente anovulatorios (2,14).
La base endocrina de estos feno´menos es el agotamiento progresivo de la reserva folicular, con disminucio´n de la produccio´n de estradiol e inhibinas por el ovario. La caí´da de inhibina B y estradiol reduce la retroalimentacio´n negativa sobre la hipo´fisis y conduce a una elevacio´n sostenida de FSH, mientras que los niveles de LH se modifican en menor grado (2,13). No obstante, la reduccio´n del estradiol no es lineal: se describen fluctuaciones amplias y erra´ticas, con picos elevados y fases de hipoestrogenismo marcado, lo que contribuye tanto a la irregularidad del ciclo como a la coexistencia de sí´ntomas de de´ficit y de “exceso relativo” de estro´genos (2,13). En la medida en que aumentan los ciclos anovulatorios, disminuye la formacio´n de cuerpos lu´teos funcionales y se instaura una insuficiencia relativa de progesterona en la fase lu´tea; el endometrio queda expuesto de forma intermitente a estí´mulos estroge´nicos sin una estabilizacio´n progestacional adecuada, favoreciendo el sangrado uterino irregular o disfuncional tí´pico de la perimenopausia (2,14).
Clí´nicamente, la combinacio´n de alteraciones del patro´n de sangrado, elevacio´n de FSH con estradiol fluctuante y ciclos anovulatorios se acompan˜a de un conjunto de sí´ntomas caracterí´sticos. Las revisiones destacan que los sofocos y las sudoraciones nocturnas son los sí´ntomas vasomotores ma´s frecuentes y afectan a una elevada proporcio´n de mujeres, con impacto relevante sobre el suen˜o y la calidad de vida (2,13).
Se an˜aden sí´ntomas neuropsicolo´gicos como irritabilidad, ansiedad, trastornos del suen˜o, labilidad afectiva y dificultades de concentracio´n, con mayor riesgo de sí´ntomas depresivos durante la perimenopausia que en la etapa premenopa´usica
(2). La disminucio´n estroge´nica progresiva favorece adema´s el desarrollo de sí´ntomas genitourinarios (sequedad vaginal, dispareunia, urgencia y polaquiuria), junto con otros sí´ntomas como cefaleas, fatiga, artralgias y cambios en la composicio´n corporal, en un contexto de aumento de riesgo de osteoporosis y enfermedad cardiovascular descrito en las monografí´as de climaterio (2,13,14). En conjunto, la perimenopausia se configura como una etapa claramente delimitada del ciclo vital femenino, cuyo entendimiento clí´nico apoyado en la clasificacio´n STRAW+10 es esencial para el diagno´stico oportuno y el abordaje individualizado de las mujeres en transicio´n menopa´usica (2,13,14).
Los hallazgos analizados muestran que la perimenopausia es una etapa de inestabilidad neuroendocrina ma´s que un simple tra´nsito reproductivo. La fluctuacio´n del estradiol desorganiza el eje HHO y se expresa en manifestaciones emocionales, cognitivas y autono´micas. Hormaza et al. sen˜alan que los cambios en la retroalimentacio´n estroge´nica alteran la dina´mica de GnRH y FSH, generando anovulacio´n y variabilidad extrema del estradiol que marca el inicio de la transicio´n (1).
Desde una perspectiva neurobiolo´gica, esta oscilacio´n estroge´nica altera procesos que habitualmente se mantienen finamente regulados. Casteel et al. demostraron que la caí´da intermitente del estradiol modifica la funcio´n de sistemas monoamine´rgicos, especialmente serotonina y noradrenalina, lo que explica la alta prevalencia de irritabilidad, ansiedad y trastornos del suen˜o observados durante esta etapa (12). La evidencia de Grub y colaboradores an˜ade que esta vulnerabilidad emocional no es u´nicamente un feno´meno subjetivo, sino el resultado de un desacoplamiento entre receptores estroge´nicos, metabolismo energe´tico neuronal y plasticidad sina´ptica, feno´meno que predispone a disfuncio´n cognitiva y disminucio´n de la resiliencia neuropsicolo´gica (6).
La termorregulacio´n, uno de los sí´ntomas ma´s distintivos del climaterio, tambie´n emerge como un reflejo directo de esta inestabilidad neuroendocrina. La hiperactividad de las neuronas KNDy, inducida por la pe´rdida de retroalimentacio´n estroge´nica, ha sido descrita por Kawakita et al. como el mecanismo clave detra´s de los sofocos, confirmando que el climaterio es un proceso profundamente cerebral y no meramente endocrino perife´rico (9).
Los elementos de neuroinflamacio´n y estre´s oxidativo se vuelven un eje explicativo central. Ferrell et al. muestran que la disminucio´n de estradiol aumenta la activacio´n microglial y altera la funcio´n mitocondrial, creando un microambiente inflamatorio que intensifica sí´ntomas y eleva el riesgo neurodegenerativo (16). Esto define a la perimenopausia como una “ventana de vulnerabilidad cerebral”.
En conjunto, la literatura indica que la perimenopausia es un feno´meno donde la biologí´a ova´rica, la dina´mica hipotala´mica y la plasticidad cerebral interactu´an. Ma´s que una disminucio´n hormonal, implica una reorganizacio´n neuroendocrina que sostiene la homeostasis emocional, cognitiva y autono´mica. Comprender esta complejidad permite explicar mejor su clí´nica y orientar estrategias terape´uticas ma´s precisas.
· La evidencia disponible indica que la perimenopausia constituye una etapa de contribuyendo a la desregulacio´n del eje HHO y a los cambios en el patro´n menstrual.
reorganizacio´n fisiolo´gica del eje hipota´lamo- hipo´fisis-ovario (HHO), caracterizada por una inestabilidad neuroendocrina ma´s que por una simple deficiencia hormonal.
· La disminucio´n progresiva de la reserva folicular, junto con la reduccio´n de inhibina B y AMH, altera la retroalimentacio´n negativa, generando elevaciones irregulares de FSH y, en menor grado, de LH, lo que favorece la anovulacio´n y la irregularidad menstrual.
· Las fluctuaciones del estradiol desempen˜an un papel central, al modificar la secrecio´n pulsa´til de GnRH y la sensibilidad hipotala´mica,
· A nivel neuroendocrino, la variabilidad estroge´nica impacta en neurotransmisores, metabolismo cerebral y plasticidad sina´ptica, incrementando la susceptibilidad a sí´ntomas emocionales, cognitivos y autono´micos, en un contexto de neuroinflamacio´n mediado por activacio´n microglial y estre´s oxidativo.
· Finalmente, la transicio´n perimenopa´usica es heteroge´nea y modulada por factores gene´ticos, metabo´licos y ambientales, lo que sustenta la necesidad de un abordaje integral y personalizado basado en los mecanismos fisiopatolo´gicos del eje HHO.
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16. Ferrell S, et al. Estrogen deficiency, microglial activation and neuroinflammatory cascades in perimenopause. Neuroimmunol Rep. 2023;4:100145. doi:10.1016/j.nirep.2023.100145