Artículo de Investigación

Revista Internacional de Ciencias Sociales

ISSN 2955-8921 e-ISSN 2955-8778

Vol. 4, No. 3, Setiembre – Diciembre, 2025

Recibido: 10/08/25; Revisado: 28/08/25; Aceptado: 12/09/5; Publicado: 24/11/25

DOI: https://doi.org/10.57188/RICSO.2025.852    

 

 

Corresponsabilidad familiar y Desarrollo infantil temprano percibido por padres de familia del norte peruano

 

Lia Teresa de los Milagros Ruiz Navarro*

Universidad Señor de Sipán, Perú

 

Orealis Maria del Socorro Aguilar Paredes

Universidad Nacional de Trujillo, Perú

 

Resumen

La investigación actual, orientada de forma descriptivo-correlacional, propone determinar la forma en que se correlaciona la corresponsabilidad familiar con el desarrollo infantil temprano, en especial las dimensiones emocional, social y moral. Para la recolección de datos se ha hecho uso de un cuestionario de corresponsabilidad familiar que incluye la percepción de los roles padres, la comunicación afectiva y el consenso familiar. Y también se incluyó en este proceso la aplicación de un instrumento que permita evaluar el desarrollo infantil temprano, destinado a los padres de niños entre 3 y 5 años del distrito de Tambogrande. Los resultados indican que una distribución equitativa de las responsabilidades en la educación, la crianza y la afectividad entre ambos progenitores incide favorablemente en las distintas áreas de desarrollo infantil, contribuyendo al desarrollo de la socialización, la gestión afectiva y el autocontrol de los propios padres. El presente estudio ayuda a entender el papel que cumple la corresponsabilidad familiar en el desarrollo integral de los niños, además de constitutir un punto de partida para el diseño de programas de intervención orientados a la promoción de prácticas de crianza compartidas y equitativas.

Palabras clave: Corresponsabilidad familiar; desarrollo infantil temprano; roles parentales; Tambogrande.

Family co-responsibility and early childhood developmentas perceived by parents in northern Peru

Abstract

The current research, which is descriptive-correlational in nature, aims to determine how family co-responsibility correlates with early childhood development, particularly in emotional, social, and moral dimensions. Data collection was carried out using a family co-responsibility questionnaire that includes perceptions of parental roles, affective communication, and family consensus. This process also included the use of an instrument to assess early childhood development, aimed at parents of children between the ages of 3 and 5 in the district of Tambogrande. The results indicate that an equitable distribution of responsibilities in education, upbringing, and affection between both parents has a favorable impact on different areas of child development, contributing to the development of socialization, emotional management, and self-control in the parents themselves. This study helps to understand the role of family co-responsibility in the comprehensive development of children, as well as providing a starting point for the design of intervention programs aimed at promoting shared and equitable parenting practices.

Keywords: Family co-responsibility; early childhood development; parental roles; Tambogrande.

 

Responsabilidade familiar compartilhada e desenvolvimento infantil precoce percebido pelos pais do norte do Peru

 

Resumo

A pesquisa atual, orientada de forma descritiva-correlacional, propõe determinar a forma como a corresponsabilidade familiar se correlaciona com o desenvolvimento infantil precoce, especialmente nas dimensões emocional, social e moral. Para a coleta de dados, foi utilizado um questionário sobre corresponsabilidade familiar que inclui a percepção dos papéis dos pais, a comunicação afetiva e o consenso familiar. Também foi incluída neste processo a aplicação de um instrumento que permite avaliar o desenvolvimento infantil precoce, destinado aos pais de crianças entre 3 e 5 anos do distrito de Tambogrande. Os resultados indicam que uma distribuição equitativa das responsabilidades na educação, criação e afetividade entre ambos os progenitores tem um impacto favorável nas diferentes áreas do desenvolvimento infantil, contribuindo para o desenvolvimento da socialização, gestão afetiva e autocontrole dos próprios pais. O presente estudo ajuda a compreender o papel que a corresponsabilidade familiar desempenha no desenvolvimento integral das crianças, além de constituir um ponto de partida para a concepção de programas de intervenção orientados para a promoção de práticas de criação compartilhadas e equitativas.

Palavras-chave: Responsabilidade familiar compartilhada; desenvolvimento infantil precoce; papéis parentais; Tambogrande.

 

 

 

1. Introducción

 

La corresponsabilidad familiar como lo menciona Giddens (2006) es el reparto equitativo de las tareas domésticas y de las responsabilidades familiares, tales como su organización, el cuidado, la educación y el afecto de personas dependientes dentro del hogar.

Esto varia en los distintos países de América Latina, en Chile, los estudios han mostrado que la promoción de la corresponsabilidad familiar a través de programas de intervención ha mejorado no solo la participación de los padres en la crianza, sino también el desarrollo emocional y social de los niños. Como destaca Fernández (2018) indicando que el involucramiento activo de ambos padres es clave para un desarrollo infantil positivo.

En Argentina, Cumming y Davis (2010) han documentado que la corresponsabilidad en las tareas de cuidado y educación está asociada con un mejor desempeño académico y habilidades sociales en los niños. La investigación también sugiere que la pobreza de corresponsabilidad puede incrementar el estrés familiar y plantear dificultades en el desarrollo de los niños. López y Orozco (2020) enfatizan que, en familias con una estructura urbana en Colombia, la práctica de corresponsabilidad obtenía mejores resultados en el desarrollo cognitivo y emocional de los niños. Además, la investigación sugiere que hay una relación significativa entre el nivel de participación de los padres en actividades familiares recreativas y de aprendizaje y el clima familiar.

En México, Arriagada y Eguiguren (2018) han indicado en familias que existe corresponsabilidad entre el padre y la madre, ya que presentan una mayor satisfacción familiar y los niños consiguen tener una mejor capacidad de aprendizaje y socialización, donde las normas de género pueden ser un obstáculo en relación con la corresponsabilidad.

En Perú la corresponsabilidad familiar se encuentra dentro de lo que establece la Constitución Política del Perú (1993), la cual señala que la familia es el núcleo fundamental de la sociedad y el Estado la protege. Por otro lado el Estado peruano ha ido promulgando sobre todo un tipo de políticas públicas en torno a la corresponsabilidad familiar como la Ley de Igualdad de Oportunidades entre Hombres y Mujeres (2007), la cual busca garantizar la igualdad de oportunidades en todos los ámbitos, promoviendo políticas que eliminen la discriminación de género y fomenten la corresponsabilidad con las tareas domésticas y el cuidado de los hijos, la Ley de Licencias Parentales (2009) que otorga derechos a licencias a los padres y madres trabajadores, haciendo posible que ambos padres y madres puedan participar en el cuidado y atención de sus hijos durante los primeros meses de vida. La Ley de Licencias Parentales fomenta la corresponsabilidad en el cuidado infantil. Por último y no menos importante la Guía de buenas prácticas en materia de conciliación del trabajo y la vida familiar y personal (2014), que tiene como propósito facilitar la conciliación del trabajo con las responsabilidades familiares ofreciendo medidas que ayuden a los trabajadores a equilibrar sus responsabilidades en el hogar y en el trabajo, contribuyendo a una mayor corresponsabilidad familiar.

A pesar de estos avances, la corresponsabilidad familiar aún es una asignatura pendiente en Perú. Las encuestas muestran que las mujeres siguen siendo las principales responsables de las tareas domésticas y del cuidado de los niños. Por ejemplo, según la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo (2019), las mujeres dedican un promedio de 3,5 horas diarias a las tareas domésticas, mientras que los hombres dedican un promedio de 1,5 horas diarias. Estos datos comparados a la última encuesta del 2021 indica que las mujeres dedican 6 horas promedio mientras que los hombres 2 horas diarias evidenciando una fuerte disparidad donde las mujeres asumen la mayor parte de la responsabilidad. Respaldado por la Encuesta de la Organización Internacional del Trabajo (2020) que identificó que un 63% de los hogares reportaron que las mujeres asumieron la mayor parte de las responsabilidades domésticas y de cuidado durante el confinamiento.

También se observó según la Encuesta Nacional sobre la Situación de la Mujer en el Trabajo (2021) que un 30% de los hombres encuestados comenzaron a involucrarse más en tareas que tradicionalmente se asignaban a las mujeres principalmente de cuidado y educación.

La pandemia evidenció tanto las desigualdades en la corresponsabilidad familiar como la posibilidad de un cambio positivo. A medida que las familias se adaptaron a las nuevas circunstancias, muchos hombres comenzaron a ver la importancia de su participación en el hogar.

En el contexto de Piura, una región del norte del Perú, esta dinámica se enfrenta a varios desafíos que impactan negativamente en el desarrollo infantil temprano. Según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI, 2022), alrededor del 30% de los hogares en Piura son monoparentales, mayormente encabezados por madres solteras. Esta estructura limita la corresponsabilidad y la participación de ambos padres en la crianza, sumado a que La UNESCO (2021) indica que la falta de acceso a programas de formación en crianza para padres en comunidades rurales contribuye a prácticas parentales deficientes. Esto resulta en una menor capacidad de los padres para involucrarse activamente en el desarrollo de sus hijos. Además, en el Distrito de Tambo grande, persisten normas culturales tal como lo señala Elton Bulnes (2022) que limitan el rol activo de los padres en la crianza. Esto perpetúa la idea de que la madre es la única responsable del cuidado infantil, lo que disminuye la corresponsabilidad.

Por lo tanto, se tiene como referencia el resultado de La Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (ENDES, 2021) revela que, en Piura, el 40% de los niños menores de 5 años no alcanzan un desarrollo adecuado en las dimensiones cognitiva y socioemocional. Esto puede atribuirse en parte a la falta de un entorno familiar que fomente la corresponsabilidad.

La situación en Piura evidencia una crisis en la corresponsabilidad familiar que impacta directamente en el desarrollo infantil. Factores como la composición familiar donde hace énfasis Aguirre & Gutiérrez (2020) las madres en familias nucleares suelen asumir la mayor parte del cuidado infantil. El nivel educativo de los padres como lo indica Fernández (2018) se correlaciona con una mayor participación en las tareas del hogar. Los padres con mayor educación son más propensos a adoptar roles de corresponsabilidad. En ese contexto, la pobreza según Martínez (2019) limita los recursos y el tiempo que las familias pueden dedicar al cuidado infantil, afectando la capacidad de ambos padres para participar activamente. Y las normas y valores culturales tradicionales refuerzan la idea de que las mujeres son las principales responsables del hogar, lo que disminuye la corresponsabilidad (Santos & López, 2021). Abordar estas cuestiones es esencial para promover un entorno que favorezca el desarrollo integral de los niños en la región.

La corresponsabilidad familiar es un reto importante que requiere de la participación de todos los sectores de la sociedad. Con el compromiso de todos y todas, es posible construir una sociedad más justa e igualitaria para todas las personas.

En el contexto del desarrollo infantil temprano, podemos visibilizar según la ENDES (2021) que solo el 40% de los niños en edad preescolar están matriculados en programas de educación inicial y se observa que el 50% de los niños no reciben la estimulación adecuada en el hogar, lo que impacta su desarrollo cognitivo y emocional. Según la Encuesta de Hogares (2021) un 30% de los padres reporta que participa activamente en la educación de sus hijos y el 25% de los hogares con niños menores de cinco años vive en condiciones de pobreza, afectando el acceso a recursos educativos y de salud.

La ENDES (2023) nos menciona en sus resultados que el apego seguro se consolida entre los 18 a 24 meses de edad e indica que el 48.9% de las niñas y niños tienen una adecuada interacción con su progenitora. Este apego incrementa a medida que aumenta el nivel de educación de las madres como se puede evidenciar en los resultados de 44,5 % en los hijos de madres con educación secundaria y de 54,2% para los hijos de madres con educación superior. Además, otro factor que influye es el quintil de pobreza, el 59,1 % de los niños del quintil superior tienen una interacción segura donde la progenitora identifica, interpreta y responde de forma en el momento adecuado a las necesidades de su hijo o hija.

Por ejemplo, encontramos que el 97% de las madres de la zona rural responden de manera inmediata al llanto de sus hijos en comparación con el 89.6% de las madres del área rural. Con respecto al adecuado estado nutricional, en nuestro país, el 13% de niños menores de 3 años tiene talla baja para su edad respecto al estándar de la OMS, siendo más frecuente en el área rural.

Otro dato importante es que el 44,8% de niños de 9 a 36 meses de edad de la zona rural alcanzan la comunicación verbal a nivel comprensivo y expresivo de los niños de 9 a 36 meses mientras que el 43.2% los de la zona urbana.

El 36,1% de los niños de 24 a 71 meses de edad regulan sus emociones y comportamientos según los resultados de la encuesta. El factor clave asociado a este resultado es que el 57,4% de las madres de niños de 24 a 71 meses de edad no ha ejercido conducta de castigo físico hacia su hijo o hija.

El departamento de Piura cuenta con 102 144 niños menores de 3 años según el reporte regional de indicadores sociales elaborado por el MIDIS, donde el 39,7% de niños de 6 a 35 meses presenta anemia, el 78,5% de niños y niña de 9 a 12 meses tiene adecuada comunicación verbal a nivel comprensivo y expresivo apropiada a su edad, el 20,9% de padres y madres utiliza el castigo físico como forma de corregir a sus hijos. Con respecto a la educación, tenemos que el 88,3% de niños de 3 a 5 años asisten a la EBR.

Según la sistematización de una experiencia de articulación territorial: La promoción del desarrollo infantil temprano en cuatro distritos rurales de Piura (2022), identifica que la atención de niños menores de 5 años necesita de adultos como docentes que contribuyan en su desarrollo infantil temprano y padres que tengan reconozcan y valoren su papel de primeros educadores y mejoren sus habilidades y capacidades para cumplir con su responsabilidad.

A continuación, se presentan aspectos clave del desarrollo infantil temprano. La primera dimensión del desarrollo es el aspecto cognitivo como señala Piaget (1952) durante los primeros años de vida, los niños desarrollan habilidades cognitivas fundamentales como la sensoriomotora, preoperacional, operaciones concretas y operaciones formales a través de experiencias y la interacción con su entorno. Además, el desarrollo emocional es crucial según Bowlby (1969) ya que influye en la capacidad de los niños para formar relaciones saludables en el futuro, así como en su capacidad de reconocer, expresar y manejar emociones. El desarrollo social incluye como indica Bandura (1977) las relaciones con sus pares y adultos, así como el aprendizaje de normas sociales a través de la observación e imitación tal como el desarrollo del lenguaje que señala Vygotsky (1978) donde se adquiere habilidades de comunicación desde el balbuceo hasta la formación de oraciones complejas a través de la interacción y la comunicación constante con sus padres. Y el desarrollo moral que, según Kohlberg (1981) se construye a través de la interacción social y la educación que implica la formación de valores y la comprensión de lo que es correcto o incorrecto, así como la empatía hacia los demás.

En este marco, el presente estudio se plantea el siguiente problema de investigación, ¿de qué manera influye la corresponsabilidad familiar en el desarrollo infantil temprano de los estudiantes de una institución educativa del norte del Perú?

La justificación teórica-metodológica, se orienta a generar nuevos conocimientos acerca del rol de la familia en el desarrollo de los niños, al no haber antecedentes locales en el ámbito de Trabajo Social; así como se aportará con la construcción y validación de instrumentos que permitan conocer in situ la situación del estudiante y su entorno familiar.

La justificación práctica de la investigación apunta a evidenciar que la corresponsabilidad familiar es un elemento clave que favorece el bienestar de la infancia y el fortalecimiento del tejido social. Está investigación pone en relevancia que la priorización de la corresponsabilidad familiar en la crianza puede fomentar las relaciones saludables y equitativas. Además, al sensibilizar sobre el impacto de la corresponsabilidad en el desarrollo infantil, se puede promover un cambio cultural hacia la inclusión de padres y madres en el proceso de crianza

2. Métodología

El presente estudio empleó un enfoque mixto, con un diseño descriptivo-correlacional, que permitió analizar la relación entre la corresponsabilidad familiar y el desarrollo infantil temprano en niños de 3 a 5 años, pertenecientes a la Institución Educativa, ubicada en el distrito de Tambogrande, región Piura.

 

La población estuvo conformada por padres y madres de familia de los 323 niños de entre 3 y 5 años matriculados en la institución mencionada. De los cuales, 101 niños pertenecen a 3 años, 113 a 4 años y 109 a 5 años. Se estableció el primer contacto con la dirección de la institución educativa, explicando los objetivos de la investigación y solicitando la autorización para el desarrollo del estudio y la aceptación de los padres/madres de los niños matriculados.

De acuerdo con el programa STATS, software de análisis estadístico, el tamaño de la muestra representativo para el universo, en términos de probabilidad es de padres y madres de 180 niñas y niños, la que fue seleccionada a través del muestreo estratificado de los subgrupos de 3, 4 y 5 años. De tal forma que se obtuvo representatividad asegurando que la muestra refleje la diversidad de la población, lo que permitió generalizar los resultados. Además de reducir los sesgos y facilitar el análisis estadístico. El muestreo estratificado proporcional significa que la proporción de cada estrato en la muestra será similar a la proporción de cada estrato en la población total.

 

Para la recolección de datos, se aplicaron los siguientes instrumentos: 1) Cuestionario de corresponsabilidad familiar: instrumento diseñado para evaluar las percepciones y prácticas de corresponsabilidad en el hogar, estructurado en tres dimensiones: imagen de paternidad y maternidad, comunicación emocional, y consenso familiar. Se utilizó una escala de tipo Likert para medir cada ítem, lo que proporciona información sobre el nivel de involucramiento de ambos padres/madres en las actividades de cuidado, educación y afecto hacia los/as hijos/as; 2) Cuestionario de desarrollo infantil temprano: instrumento estructurado diseñado para valorar las dimensiones emocional, social y moral del desarrollo infantil. Fue respondido por los padres/madres de familia, fundamentándose en la observación diaria de las conductas y habilidades de los/as hijos/as.

 

Se llevó a cabo una coordinación previa con el responsable de la dirección de la institución educativa con el fin de conseguir las autorizaciones pertinentes. A continuación, se convoca a los padres/madres de familia para explicar los objetivos del estudio, garantizar el carácter voluntario, así como la confidencialidad de su participación, y les solicitar el consentimiento informado de los padres/madres de familia.

 

Los datos obtenidos fueron codificados y procesados utilizando el software SPSS versión 25.0. Se aplicaron estadísticos descriptivos (frecuencias, promedios, desviación estándar) para caracterizar la muestra, y pruebas correlacionales (coeficiente de Spearman) para analizar la relación entre la corresponsabilidad familiar y las dimensiones del desarrollo infantil temprano. De igual modo, la confiabilidad de los instrumentos se evaluó mediante el coeficiente de Cronbach, donde un valor superior a 0.70 se considera aceptable, indicando que los ítems son coherentes entre sí.

 

Según Hernández, et al.  (2014), se tuvieron presente los siguientes criterios éticos: 1) Consentimiento informado: para esta investigación fue esencial que los padres y madres de los estudiantes comprendan el propósito, los procedimientos y los riesgos asociados con la investigación antes de dar su consentimiento. El consentimiento fue voluntario y podían retirarse en cualquier momento.  2) Confidencialidad: se garantizó la confidencialidad de los datos de los padres y madres de los estudiantes, esto incluyó proteger la información personal y asegurar que los datos sean almacenados de forma segura.

 

Además de criterios de rigor científico como la validez interna y externa con un diseño adecuado y un muestreo representativo. Así como la confiabilidad que implica que los instrumentos de medición sean consistentes y estables en el tiempo con objetividad libre de sesgos personales del investigador a través de procedimientos estandarizados en la recolección y análisis de datos, así como en la interpretación de los resultados.

 

 

3. Resultados               

A continuación, se presenta el análisis de los resultados obtenidos en relación con la variable de corresponsabilidad familiar y su influencia en el desarrollo infantil. La interpretación de estos resultados ofrece una visión más profunda sobre la importancia de la corresponsabilidad en el ámbito familiar y su correlato con el bienestar infantil.           
Existe una relación positiva entre la corresponsabilidad familiar y el desarrollo infantil temprano. Es decir que cuando los padres comparten más equitativamente las responsabilidades de cuidado y crianza, los niños tienen mejores resultados en su desarrollo temprano (ver tabla 1)

Tabla 1. Correlación entre corresponsabilidad familiar y desarrollo infantil temprano

Variables

 

CorreCorresponsabilidad familiar

DesDesarrollo infantil temprano

 

Corresponsabilidad

Correlación Rho

           Spearman                                                                           

1, 000

,491**

familiar

Sig, bilateral

 

<,001

 

N

180

180

 

De acuerdo con las 3 dimensiones que constan en la primera variable mostradas en 18 ítems. Al sumar los puntajes obtenidos por cada uno de los 180 padres participantes en la investigación y ubicarlos en la clasificación establecida se obtuvo que el 16.1% ejerce una corresponsabilidad desigual, el 22,8% ejerce una corresponsabilidad compartida parcialmente y un 61,1% equitativa (ver Tabla 2).

Tabla 2. Frecuencia del nivel de Corresponsabilidad

Dimensiones

Frecuencia

Porcentaje

Corresponsabilidad

equitativa

110

61,1%

Corresponsabilidad desigual

29

16,1%

Corresponsabilidad compartida parcialmente

41

22,8%

Total

180

100%

 

De acuerdo con las 3 dimensiones que constan en la segunda variable mostradas en 18 ítems. Al sumar los puntajes obtenidos por cada uno de los 180 padres participantes en la investigación y ubicarlos en la clasificación establecida se obtuvo que el 16,71% de sus hijos tiene un retraso en el desarrollo, el 44,4% un desarrollo emergente y un 38,9% desarrollo adecuado (ver Tabla 3).

Tabla 3. Frecuencia del nivel de Desarrollo Infantil Temprano.

Dimensiones

Frecuencia

Porcentaje

Desarrollo adecuado

70

38,9%

Retraso en el desarrollo

30

16,7%

Desarrollo emergente

80

44,4%

Total

180

100%

Un testimonio representativo de una madre encuestada fue: “Desde que mi esposo empezó a ayudar con las tareas del hogar y a pasar tiempo con nuestro hijo, lo veo más alegre y aprende más rápido”. Otro padre comentó: “Al principio pensaba que jugar con él era perder el tiempo, ahora me doy cuenta de lo mucho que aprende cuando estamos juntos”.

Estos hallazgos coinciden con lo planteado por López y Orozco (2020), quienes encontraron que las familias que adoptan prácticas corresponsables reportan mejores resultados en el desarrollo cognitivo y emocional de los niños en contextos urbanos de Colombia. Así también, Arriagada y Eguiguren (2018) observaron en México que los niños que crecen en entornos donde ambos padres comparten la crianza, muestran un desarrollo más equilibrado y mayores habilidades de socialización.

En el contexto local, un estudio en Piura indica que, tras la pandemia, el 55% de las familias reportaron un cambio positivo en la distribución de las tareas del hogar, lo que incidió en una mejora del ambiente familiar y en el desarrollo infantil, respaldando los resultados de esta investigación.

Del mismo modo, los datos se alinean con lo mencionado por Bowlby (1969) sobre la importancia del apego seguro y la respuesta oportuna de ambos padres como fundamento para el desarrollo emocional del niño, así como con Vygotsky (1978), quien resalta que la interacción con adultos cercanos es clave para el desarrollo del lenguaje.

A partir del análisis estadístico, se encontró que existe una correlación positiva significativa entre la corresponsabilidad familiar y el desarrollo infantil temprano. Las familias que compartían de manera más equitativa las tareas de cuidado, educación y atención mostraron hijos con niveles más altos en áreas como lenguaje, autorregulación emocional y habilidades sociales.

Por ejemplo, los niños cuyos padres (padre y madre) participaban conjuntamente en actividades como contar cuentos, asistir a reuniones escolares o jugar juntos, presentaban una mayor interacción verbal y mayor autonomía en el aula, según los cuestionarios aplicados.

Esto indica que la corresponsabilidad en la crianza no solo alivia la carga sobre un solo progenitor, sino que crea un entorno afectivo, estable y estimulante que favorece el desarrollo integral de los niños. Cuando ambos padres se involucran activamente, el niño recibe una mayor cantidad y calidad de interacciones sociales y afectivas, lo que fortalece su desarrollo emocional, lenguaje y conducta social.

Una madre entrevistada expresó: “Antes yo me encargaba sola de todo, pero ahora que mi esposo también ayuda con las tareas de mi hijo, lo veo más feliz, más hablador, más seguro.”

Un padre indicó: “Pasar tiempo con mi hija me hizo dar cuenta de lo mucho que aprende jugando y hablando. Ahora trato de llegar temprano para estar con ella.”

Estos resultados son consistentes con estudios previos. Cummings y Davis (2010) en Argentina, comprobaron que los niños cuyos padres comparten responsabilidades de cuidado y educación desarrollan mejores habilidades sociales y tienen un desempeño académico más favorable. Igualmente, Monterroza Pérez et al. (2020) concluyeron que la participación del padre en las actividades educativas de los niños fortalece el desarrollo emocional, cognitivo y social.

En el caso peruano, la Encuesta de Bienestar Familiar (2023) reveló que en las familias donde ambos padres asumieron un rol más equitativo durante la pandemia, los niños mostraron mayores avances en el desarrollo de lenguaje y relaciones afectivas. La Universidad de Piura (2022) también halló que el involucramiento paterno posterior al confinamiento tuvo un impacto positivo en el clima familiar y en el desarrollo de los menores.

Teóricamente, esto se respalda con Vygotsky (1978) quien señala que el desarrollo infantil ocurre principalmente en la interacción social significativa, especialmente con adultos significativos como los padres. Asimismo, Bowlby (1969) sostiene que para el niño poder explorar el mundo de una manera segura requiere que ambos progenitores tengan una relación de apego seguro, y a su vez, esto potencia el desarrollo emocional.

Los resultados presentados y su interpretación corroboran la hipótesis planteada, esto es, existe una relación directa y significativa entre la corresponsabilidad familiar y el desarrollo infantil temprano. Este resultado pone de manifiesto que, el desarrollo del menor no es atribuido sólo a la madre. Es necesario que el padre participe tanto en el ámbito emocional como educativo, sea un padre tanto consciente como constantemente presente en la crianza del hijo.

Este resultado pone de manifiesto la necesidad urgente de aumentar las políticas públicas, los programas escolares y las campañas comunitarias que valoren la corresponsabilidad como idea o

Se evidenció que los niños pertenecientes a familias donde ambos padres participan activamente en el cuidado y atención emocional (ej. consuelo ante el llanto, acompañamiento ante frustraciones, tiempo de juego afectivo), presentan mayores niveles de autorregulación emocional y muestran expresiones afectivas más equilibradas.

En contraste, en hogares donde la madre asume en solitario la responsabilidad emocional, se observaron mayores niveles de ansiedad, dependencia y dificultad para manejar frustraciones.

Esto indica que la corresponsabilidad emocional —es decir, el involucramiento tanto del padre como de la madre en el apoyo afectivo— fortalece el desarrollo emocional del niño, brindándole seguridad, apego seguro y herramientas para reconocer y regular sus emociones.

Una mamá contó:

“Antes yo pensaba que solo la mamá tenía que corregir al niño, pero ahora mi esposo también le habla cuando hace algo mal y le explica calmado, y él ya no se asusta, entiende mejor.”

Un papá dijo:

“Cuando llego del trabajo, juego con mi hija un rato, y ella duerme más tranquila y se levanta contenta, antes no era así.”

Otra mamá comentó:

“Cuando los dos hablamos con él, él se calma más rápido y no llora tanto, parece que entiende mejor cuando mamá y papá están juntos.”

Un papá comentó:

“A veces el trabajo cansa, pero trato de estar con mi hijo para que no se sienta solo y sepa que siempre estamos ahí.”

Estos resultados coinciden con Bowlby (1969), quien plantea que un apego seguro con figuras de cuidado reduce la ansiedad infantil y promueve el equilibrio emocional. Asimismo, Villalón et al. (2021) evidencian que el involucramiento paterno tiene bases psicobiológicas que promueven vínculos afectivos saludables, mejorando el desarrollo emocional del niño.

En el contexto peruano, la ENDES (2023) señala que la interacción positiva y oportuna con los progenitores en los primeros años de vida favorece la consolidación del apego seguro, esencial para la regulación emocional.

Se confirma que la corresponsabilidad familiar tiene una influencia directa en el desarrollo emocional infantil temprano. La participación afectiva del padre no es un “apoyo” opcional, sino una condición clave para fortalecer la inteligencia emocional del niño. La distribución equitativa del afecto y del acompañamiento emocional es esencial para lograr un desarrollo saludable y prevenir patrones de inseguridad emocional o ansiedad.

El estudio arrojó que los niños de familias corresponsables tienen mayor facilidad para interactuar con otros niños, comprenden mejor las normas sociales del aula, y presentan un mayor grado de autonomía y cooperación.

En cambio, niños con menor participación del padre en casa tienden a ser más retraídos o, en algunos casos, más impulsivos y con dificultad para establecer relaciones armónicas.

Lo anterior sugiere que cuando ambos padres participan activamente en la crianza y socialización del niño, este aprende habilidades sociales clave a través del modelado y la interacción familiar. La presencia de modelos distintos (padre y madre) permite al niño internalizar reglas, valores y formas de relacionarse que luego reproduce en contextos escolares.

Una mamá dijo: “Los dos en casa nos preocupamos porque nuestro hijo aprenda a compartir y a respetar, aquí en Tambogrande todos nos conocemos y eso es importante.”

Un papá añadió:

“Cuando jugamos con él, le enseñamos a no pelear, a esperar su turno y a ser buen amigo, y eso se nota en el jardín.”

Otra mamá dijo:

“Los niños que tienen a los papás pendientes se sienten más seguros para hacer amigos y estar con otros niños.”

Un papá comentó:

“Aquí en el pueblo no hay muchas actividades para los niños, por eso la familia tiene que enseñarles desde casa cómo comportarse.”

Una mamá finalizó:

“Para que un niño se lleve bien con los demás, tiene que ver que en casa todos se ayudan y se respetan.”

Bandura (1977) enfatiza que los niños aprenden habilidades sociales mediante la observación e imitación de conductas en el hogar. En línea con esto, Arriagada y Eguiguren (2018) muestran que cuando ambos padres comparten responsabilidades, los niños desarrollan mejores habilidades sociales. Además, Monterroza Pérez et al. (2020) concluyen que el involucramiento del padre en actividades recreativas favorece el desarrollo social del niño.

Los resultados confirman que existe una influencia significativa de la corresponsabilidad familiar en el desarrollo social infantil temprano. La familia es el primer espacio de socialización, y cuando la participación de ambos padres es equilibrada, el niño se siente más seguro para explorar su entorno social, comprender normas y establecer vínculos saludables.

Los niños que vivían en entornos familiares donde padre y madre corregían, orientaban y reflexionaban juntamente con el niño, mostraban mayor comprensión de lo que está bien o mal, manifestaban actitudes de empatía y justicia y respetaban mejor las normas del aula.

En contraste, niños que solo recibían orientación moral de la madre, tendían a repetir comportamientos inadecuados o no comprendían el porqué de las reglas.

Esto indica que la formación moral del niño no solo depende de la transmisión de normas, sino de la presencia coherente y continua de ambos padres como referentes de conducta. Cuando el niño observa que ambos adultos participan en el establecimiento de límites, explican consecuencias y valoran las acciones, se forma una conciencia moral más sólida y contextualizada.

Una mamá contó:

“Cuando los dos le decimos que algo no está bien, nuestro hijo lo entiende mejor porque sabe que mamá y papá están de acuerdo.”

Un papá dijo:

“Antes solo mamá ponía reglas, pero ahora que los dos estamos, el niño sabe que las normas son para todos y las respeta más.”

Otra mamá dijo:

“Aquí en Tambogrande los niños aprenden mucho de lo que ven en la casa, por eso es importante que papá y mamá estén unidos para enseñarles lo que está bien.”

Un papá comentó:

“Cuando los dos participamos, el niño aprende a ser honesto y respetar a la familia, eso es lo que más valoramos aquí.”

Una mamá finalizó:

“Los niños se sienten más seguros y saben lo que deben hacer cuando ven que sus papás están juntos en eso.”

Kohlberg (1981) sostiene que el desarrollo moral infantil depende del diálogo y la interacción social, especialmente en el entorno familiar, donde se establecen normas, consecuencias y se modela el respeto. De manera similar, Cuadros Arismendy y Mancera Caldas (2021) señalan que una concepción integral del desarrollo infantil favorece una corresponsabilidad que fortalece también la dimensión ética y moral del niño.

Además, García Faroldi y García de Diego (2024) evidencian que la participación limitada del padre, derivada de un imaginario tradicional, afecta el equilibrio moral del hogar y, por tanto, la formación moral del niño.

En tal sentido, y bajo el análisis de los datos recogidos, se confirma la hipótesis planteada en esta investigación: la corresponsabilidad familiar incide significativamente en el desarrollo infantil temprano, específicamente en las dimensiones emocional, social, cognitiva y comunicativa.

Este hallazgo no solo valida lo expuesto en el marco teórico, sino que también evidencia que, en contextos como el de Piura, promover la corresponsabilidad en la familia es urgente. De hecho, si bien hay políticas públicas, como la Ley de Igualdad de Oportunidades o la Guía de Buenas Prácticas para la Conciliación Familiar y Laboral, los resultados evidencian que todavía no se refleja en la vida cotidiana de las familias locales.

Los determinantes estructurales como la pobreza, el bajo nivel de formación de los progenitores y los modelos culturales tradicionales (Santos & López, 2021) lastran la implicación del padre y excluyen a la madre como tutora principal.

Por lo tanto, hay que seguir generando espacios de forma sistemática de sensibilización, formación parental y políticas más eficaces de las que se sucedan para conseguir que se efectúe una implicación equitativa y que puedan garantizar el desarrollo integral de las niñas y de los niños desde los primeros años.

 

4. Discusión

En este estudio, se analizó cómo la distribución de responsabilidades dentro de la familia influye en el desarrollo infantil temprano. El concepto de corresponsabilidad implica que tanto madres como padres compartan responsabilidades no solo en las tareas domésticas, sino también en el cuidado, la educación y la toma de decisiones sobre el bienestar de los hijos como lo menciona Giddens (2006). A partir de los resultados obtenidos, se evidencia cómo la corresponsabilidad influye en el desarrollo emocional, social y moral de sus hijos e hijas como destaca Fernández y Peñaloza (2019).

El análisis de los datos sugiere que una mayor corresponsabilidad por parte de los padres en las tareas del hogar está relacionada con un mejor desarrollo infantil temprano. Este hallazgo es consistente con estudios previos como el de Cummings y Davis (2010); López y Orozco (2020) y Arriagada y Eguiguren (2018) que sugieren que la participación de ambos padres en el hogar no solo mejora el bienestar familiar, sino que también impacta positivamente en el desarrollo emocional, social y moral de sus hijos en sus primeros años de vida. Esto podría explicarse por el hecho de que cuando ambos padres se involucran activamente en las tareas cotidianas, los niños se benefician de una mayor diversidad de interacciones y modelos de comportamiento. El involucramiento de ambos padres en el cuidado y educación de los hijos puede fomentar una mayor seguridad emocional en los niños, así como habilidades sociales y de resolución de problemas.

Por otro lado, se observó que aquellos hogares con una baja corresponsabilidad en las tareas del hogar presentan un desarrollo infantil temprano más limitado como lo menciona Ospina García, A. (2019). En estos casos, la carga de trabajo recae principalmente sobre uno de los padres, generalmente la madre, lo que puede generar agotamiento, estrés y falta de tiempo para dedicar a la estimulación adecuada de los hijos. Esto, a su vez, podría estar relacionado con menores oportunidades de interacción y desarrollo en los niños.

El desequilibrio en las tareas del hogar podría generar un ambiente menos favorable para el desarrollo infantil, ya que las madres o padres con mayor carga de trabajo doméstico y de cuidado infantil pueden sentirse abrumados y menos disponibles emocionalmente para sus hijos. Esto se alinea con teorías que sugieren que un equilibrio entre las responsabilidades familiares y laborales es crucial para el bienestar tanto de los padres como de los niños.

La distribución equitativa de las responsabilidades en el hogar es clave para fomentar la igualdad y el bienestar familiar. La percepción de que las mujeres hacen algunas tareas "mejor" puede estar influenciada por estereotipos de género que es importante cuestionar y desafiar para lograr una sociedad más igualitaria como lo señala García Faroldi (2023) que refleja una percepción predominante de que las mujeres continúan siendo las principales encargadas de coordinar y gestionar las responsabilidades dentro del hogar, un rol que persiste a pesar de los cambios sociales en la distribución de estas tareas.

5. Conclusiones

Al ser presentada la información relacionada con el desarrollo emocional infantil en etapas tempranas, se manifiesta que la corresponsabilidad familiar tiene un impacto central. En los núcleos familiares en los que ambos progenitores se hacen cargo de forma activa de las tareas de cuidado y atención a los hijos, los niños presentan una mayor estabilidad emocional, confianza en sí mismos, y predisposición a comunicar lo que sienten. Las entrevistas mostraron cómo los niños se aventuran a expresar sus emociones sin ningún miedo por perder el control, y en medio de estas expresiones incluso buscan el acompañamiento emocional de los propios padres. Desde el contrario, las familias donde la corresponsabilidad brilla por su ausencia entre ambos progenitores, los niños muestran una mayor dificultad para expresarse emocionalmente, probablemente porque se refleja un entorno con menos contención emocional. Lo que pone en evidencia cómo el involucramiento equilibrado de ambos padres propicia un espacio afectivo más contenedor, fomentando el desarrollo emocional desde antes de alcanzar los años de la niñez.

Relativo al desarrollo social infantil temprano, se observó que los niños que tienen figuras parentales corresponsables tienden a interactuar más con otros niños/as, así como a participar en actividades grupales y a mostrar comportamientos prosociales, como compartir, respetar turnos o resolver situaciones de conflicto. Las declaraciones de las familias participantes corroboran que los espacios compartidos (juego, conversación, salidas en familia, entre otros) son oportunidades para que los niños/as desarrollen habilidades conductuales. Por el contrario, en las familias donde únicamente uno de los adultos se asume como responsable de los niños/as, se observan más dificultades en la interacción con otros niños y muestra también una menor participación en dinámicas grupales. En definitiva, la corresponsabilidad familiar parece favorecer una mayor integración social y el desarrollo de competencias relacionales en etapas de la infancia temprana.

Con respecto al desarrollo temprano de la moral infantil, se puede sostener que los niños que crecen en hogares en los que ambos padres desarrollan un papel activo en la crianza de los hijos, tienen un mayor entendimiento de las normas, del respeto a los límites y una mejor capacidad para discernir entre las conductas adecuadas y las inadecuadas. Las madres participantes en el estudio indicaron, además, que en los cuidados en los que ambos padres participan se reafirman de forma continuada mensajes que tienen que ver con el respeto, la responsabilidad y la toma de consecuencias, lo que facilita el desarrollo de la capacidad del juicio moral. En contraposición, y en el caso de que haya un progenitor ausente o desinteresado, las reglas y los límites tienden a ser inconsistentes, lo que provoca confusiones en los niños y comportamientos menos normativos. Esto pone de manifiesto que la presencia activa de los dos padres no solo optimiza la autoridad compartida, sino que también orienta de forma homóloga el desarrollo del juicio moral de los hijos.

 

6. Referencias

 

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Cómo citar: 
	
Ruiz Navarro, L.  & Aguilar Paredes, O. (2025). Corresponsabilidad familiar y Desarrollo infantil temprano percibido por padres de familia del norte peruano. Revista Internacional de Ciencias Sociales, 4(3), e852. https://doi.org/10.57188/RICSO.2025.852